Carta abierta sobre la situación de los trabajadores agrícolas temporales en los campos españoles.

1 de
julio de 2020

                                  Carta abierta
a los Señores                        

Embajador
de Marruecos en Madrid y Embajador de España en Rabat.

 
Casi 7200 mujeres marroquíes, que
trabajaban en los campos de fresa en la provincia de Huelva en Andalucía
España, se encuentran en una situación de gran incertidumbre. A diferencia de
lo que se hizo con algunos marroquíes que se habían quedado atrapados en
España, las mujeres temporeras, después de haber acabado la temporada de
recogida de fresas, se quedaron sin trabajo y sin ninguna ayuda que pueda
preservar su dignidad humana, además, el cierre de la frontera hispano-marroquí
por parte de Marruecos les impidió regresar a sus hogares con sus familias.

  Las condiciones en las que viven estas
mujeres son de extrema dureza, ya que se encuentran atrapadas en los campos de
fresa donde trabajaban. Y a consecuencia de la caducidad de sus contratos de
trabajo temporales, a finales de mayo, del cierre de la frontera
hispano-marroquí, de la propagación de la pandemia del coronavirus, así como, de
las condiciones inapropiadas de esta espera inesperada, estas mujeres, siendo
tan vulnerables ante estas desastrosas condiciones en las que viven, corren el
peligro de quedarse en la calle, por falta de medios para cubrir los gastos de
estancia, ya que la mayoría de estas temporeras envían sus sueldos a Marruecos
para mantener a sus familias, y a las
que no han vuelto a ver desde diciembre de 2019.

 Según sus declaraciones, y según el
seguimiento que se hizo a este tema por parte de los medios de comunicación,
una vez terminada la temporada de recogida de fresas, se vieron atrapadas en la
provincia donde trabajaban por el cierre de la frontera hispano-marroquí,
hecho, que les impidió volver a Marruecos. Asimismo, no hubo ninguna
posibilidad de ponerse en contacto con los responsables de la empresa que les
había contratado, ni tampoco con las autoridades marroquíes, y que están
viviendo en unas condiciones extremas, en las viviendas que fueron habilitadas
para ellas en las explotaciones agrícolas donde trabajaban. Además, su
situación se hizo insostenible, cuando se quedaron sin trabajo, y se les acabó
el dinero que recibieron a cambio de su trabajo en los campos, y también, al
encontrarse sin provisiones para sobrevivir.

  Como bien se sabe, la mayoría de estas
mujeres son madres de familia, pertenecientes a los grupos rurales más pobres y
vulnerables de Marruecos, y la inmensa mayoría, dejaron atrás sus obligaciones
familiares, así como, a sus hijos al cuidado de sus padres o de un miembro de
la familia, con la certeza de volver, una vez terminada la temporada de
recogida de fresas; según lo acordado en sus contratos de trabajo, y de acuerdo
con los criterios de selección que se habían adoptado, para la obtención de un
permiso de trabajo, y también, por las condiciones que figuran en el acuerdo
firmado por el Ministerio de Empleo español y el Ministerio de Asuntos
Exteriores marroquí, condiciones, en las que no se respetan la salud y la
seguridad laboral de las trabajadoras, ni tampoco el distanciamiento social,
tal y como viene en la declaración del Relator Especial de las Naciones Unidas,
el señor Olivier De Schutter sobre la extrema pobreza y los derechos humanos,
al declarar que la protección de los emigrantes temporeros en Huelva fue
completamente ignorada durante la pandemia del “Covid19”.

  Después de las negociaciones entre los
gobiernos de Marruecos y España, sobre el tema, las autoridades marroquíes
aceptaron trasladar a 48 mujeres, que según su estado eran vulnerables, ya que
sufrían de enfermedades que requerían asistencia médica, o estaban embarazadas
o habían dado a luz en los últimos meses. Pero debido a la naturaleza inmediata
de la decisión, solo 7 mujeres lograron viajar en el primer vuelo de retorno,
mientras que otras 41 mujeres no pudieron viajar con el primer grupo de
repatriados, por falta de tiempo para llevar a cabo los trámites del
retorno.   En cambio, la suerte de casi
7200 mujeres queda hasta el momento en una gran incertidumbre, dado que el plan
de gestión de este asunto se limita solamente a aquellos marroquíes que
disponen de visados a corto plazo, mientras que estas temporeras tienen visados
de estancia limitada.

  Señores: Embajador del Reino de Marruecos en
Madrid y Embajador de España en Rabat.

  Tanto los movimientos de derechos humanos
marroquíes como españoles denuncian las trágicas situaciones vividas por estas
mujeres temporeras. Además, lo que hace que el problema sea más trágico, es que
la mayoría de estas mujeres son las únicas que mantienen a sus familias, por lo
que miles de familias son amenazadas por la indigencia y por la privación de
los hijos del cuidado y el cariño de sus madres. Además, les expone a varios
tipos de violencia, económica, social y psicológica, así como, a la privación
del entorno familiar y emocional.

  Ante todos estos hechos, y ante la condición
catastrófica de las mujeres temporeras que siguen atrapadas, y dada su
complicada situación familiar, la Asociación Marroquí de Derechos Humanos y la
Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía, reiteran sus reivindicaciones que
se reflejan en lo siguiente:

·      
Acelerar
el retorno inmediato de casi 7200 trabajadoras agrícolas marroquíes, que
trabajan temporalmente en la provincia de Huelva, en su mayoría madres de
familia, cuyos contratos de trabajo concluyeron.

·      
Pedimos
que los gastos de su retorno corran a cargo, tanto del Estado marroquí como del
Estado español, ya que los medios materiales de las trabajadoras no se los
permiten.

·      
Exigimos
al Gobierno de la Junta de Andalucía, realizar pruebas Covid19 a todas las
trabajadoras, informarles de la necesidad de cuidarse durante el viaje y
mantener cuarentena con sus familias a su llegada con el fin de garantizar la
protección sanitaria a sus familias y facilitar el proceso de su retorno en
unas condiciones sanitarias muy seguras.

·      
Abrir
una investigación sobre la responsabilidad compartida entre España y Marruecos,
acerca de las condiciones económicas, sociales y los efectos psicológicos del
bloqueo y del confinamiento sanitario que sufrieron las trabajadoras, quienes
fueron explotadas por aquellos que buscaban mano de obra barata, y los que
querían obtener divisas a expensas de la dignidad humana, mientras que estas
mujeres, son ignoradas y olvidadas, en sus momentos más difíciles.

·      
Exigimos
una revisión radical del acuerdo de contratación, que hubo entre el Ministerio
de Empleo e Integración Profesional de Marruecos, la Agencia Nacional para la
Promoción del Empleo y las Competencias, por un lado y el Ministerio de
Trabajo, Inmigración y Seguridad Social de España, y el Gobierno de la Junta de
Andalucía, por otro. Con el fin de garantizar derechos y un trabajo digno para
estas trabajadoras.

 

Asociación Marroquí

de Derechos Humanos

Asociación Pro Derechos

Humanos de Andalucía

 

 

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amdh